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Investigaciones recientes explican porqué los mayas abandonaron la ciudad de Tikal

Artículo.

Autor: Nixon Rodríguez

14 Jul 2020

Investigaciones recientes explican porqué los mayas abandonaron la ciudad de Tikal

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Ciudad de Tikal

Muchas ciudades de la antigüedad desaparecieron sin dejar rastro, en la América precolombina tampoco fue la excepción.

La ciudad de Tikal fue durante muchos siglos hogar de cerca de 100. 000 habitantes mayas.

Durante décadas la desaparición de esta ciudad había preocupado a investigadores sin encontrar una explicación, pero recientemente un grupo de arqueólogos reveló porqué la ciudad quedó deshabitada.

Tikal se encuentra hoy en territorio de Guatemala y en sus monumentos se puede observar el esplendor de esta civilización, cuya estructura no tiene nada que envidiar al imperio Romano y otros pueblos antiguos del viejo mundo.

Tikal fue durante mucho tiempo una de las ciudades más imponentes del imperio Maya.

Sin embargo, a mediados del siglo IX D.C, los mayas la abandonaron.

Próximo a esa fecha otras ciudades importantes corrieron la misma suerte de abandono progresivo que Tikal, estas fueron: Palenque, Copán o Calakmul son algunos ejemplos.

A mediados del siglo IX, los habitantes de estas ciudades comienzan abandonarlas y cada vez construyen menos monumentos, y tantos los caminos como las grandes estructuras comienzan a verse menos.

La desaparición de esta y otras ciudades mayas, siempre llamó la atención de arqueólogos durante siglos y existen decenas de teorías que lo analizan. Invasiones de pueblos vecinos, pestes, hambrunas, fenómenos naturales, son algunos de los argumentos.

Sin embargo un hallazgo de un estudio publicado en la revista científica Nature, establece que los mayas de Tikal contaminaron sus propias reservas de agua hasta el punto de hacerlas tóxicas.

La investigación arqueológica de la Universidad de Cincinnati, Estados Unidos, indica que excavaron en distintos puntos de lugares acuíferos de la ciudad que hoy se encuentra en territorio de la República de Guatemala.

Al analizar con geoquímicos y de ADN para determinar justamente posibles alteraciones en el agua en la época en la que los mayas abandonaron Tikal, los hallazgos fueron contundentes.

Los análisis arrojaron un notable aumento de dos tipos de cianobacteria: Planktothrix y Microcystis. Aunque siempre estuvieron en el agua, el importante crecimiento le otorgó el agua de las reservas de Tikal un aspecto, olor y sabor desagradable que la hacían no apta para el consumo humano.

Otro elemento pudo ser prolongada sequía que generaran el surgimiento de halgas, pero esta no fue la razón exclusiva para la toxicidad de las aguas.

La ciudad de Tikal es uno de los más importantes yacimientos arqueológicos y centros urbanos de la civilización maya precolombina.

El segundo factor descubierto, fue un incremento en los niveles de mercurio. Analizaron posibles causas naturales como la propia roca natural del lecho de los acuíferos hasta una contaminación externa producto de ceniza de un volcán.

Las investigaciones concluyeron de que habían sido los propios habitantes los que contaminaron sus aguas.

Es que una de las sustancias o pinturas que los mayas usaban para embellecer sus monumentos era el cinabrio, un mineral cristalino de un vivo color rojo que en realidad es sulfuro de mercurio compuesto por azufre y mercurio el cual constituye un  tóxico incluso al tacto, según el informe.

La hipótesis a la que arribaron  los expertos es que la lluvia fue arrastrando partículas de cinabrio de los pigmentos hacia los acuíferos. Una suerte de bomba de tiempo, dado que de allí pasaban al agua que bebían y con la que regaban sus cultivos.

En Tikal la lluvia arrastraba las partículas de cinabrio de los pigmentos hacía los acuíferos. De este modo, los habitantes de Tikal se fueron envenenando poco a poco, y aseguran que debido a que los palacios de las clases altas lindaban con las reservas de agua y posiblemente fueron quienes enfermaron primero.

La investigación pone a pensar sobre la situación que viven muchos pueblos del mundo que al igual que los mayas contaminan su agua hasta convertirla en veneno. Posiblemente los mayas lo hicieron sin querer, sin darse cuenta de las consecuencias. 

E la actualidad, la contaminación desmedida de ríos, arroyos, lagos y mares se producen adrede. La situación es que grandes empresas vierten sus tóxicos a fuentes acuíferas, sin importarles el daño que causarán a las futuras generaciones y sobre todo que quienes lo hacen no suelen sufrir las consecuencias, al menos por ahora.