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Residentes de aldea mexicana viven con miedo tras masacre

Autor: AP

08 Nov 2019

Residentes de aldea mexicana viven con miedo tras masacre

Foto AP
Familiares y amigos lloran durante el funeral por Dawna Ray Langford, de 43 años, y sus hijos Trevor, de 11, y Rogan, de 2, que murieron en una emboscada, en La Mora, México.

México (AP) — Después de los funerales y de enterrar a varias de las mujeres y niños estadounidenses asesinados por un cartel del narcotráfico en una emboscada, los residentes de La Mora, una aldea de alrededor de 300 habitantes, tienen que enfrentar el miedo provocado por los ataques en una comunidad muy unida.

“No me siento seguro aquí, y no me sentiré, porque la verdad es que no estamos seguros aquí como comunidad”, dijo David Langford entre lágrimas al dirigirse a los asistentes al sepelio de su esposa, Dawna Ray Langford, el jueves. Los residentes de La Mora se consideran “mormones” aunque no están afiliados a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Mientras la comunidad de Colonia LeBarón está tranquila desde el asesinado de uno de sus miembros en 2009 y la posterior instalación de una base de seguridad, La Mora carece de esa presencia, al menos hasta que la masacre del lunes hizo que las fuerzas estatales y federales se desplegaran en la zona para proteger a los dolientes. El tiempo que permanezcan allí será crucial para determinar el futuro de la aldea.

“Estamos aquí en las montañas, no tenemos acceso a las autoridades, o muy, muy poco”, añadió David Langford.

Soldados mexicanos hicieron guardia durante los entierros del jueves, un recordatorio de los peligros que enfrentan al vivir en un territorio que se disputan dos carteles de la droga.

El primer funeral fue por una madre y sus dos hijos, que fueron sepultados en ataúdes de madera de pino tallados a mano en una sencilla tumba excavada en el rocoso suelo. En mangas de camisa, con trajes o vestidos modestos, alrededor de 500 dolientes mostraron su dolor por la tragedia bajo carpas blancas. Algunos lloraban mientras otros entonaban cantos.

Los miembros de la comunidad extendida _ muchos de los cuales tienen doble nacionalidad estadounidense y mexicana _ habían construido los féretros y utilizaron palas para cavar la tumba compartida en el pequeño cementerio de La Mora.

Los asistentes al sepelio pasaron junto a los cuerpos para darle el último adiós a Dawna Ray Langford, de 43 años, y a sus hijos Trevor, de 11, y Rogan, de 2.

Los tres fueron sepultados juntos, como que fallecieron el lunes, cuando los pistoleros dispararon una lluvia de balar contra su camioneta cuando circulaban por un camino sin pavimentar rumbo a otro asentamiento, la Colonia LeBarón, en el vecino estado de Chihuahua. Seis niños y tres mujeres fallecieron en la emboscada contra el convoy de tres autos.

En una dura y emotiva ceremonia, los familiares relataron los valientes intentos de rescatar a sus seres queridos luego del ataque y cómo algunos de los niños caminaron kilómetros por las montañas para volver a la comunidad, situada a unos 110 kilómetros (70 millas) al sur de la frontera con Arizona.

No se hablaba de venganza en esta comunidad profundamente religiosa, solo de justicia.

“Dios se encargará de los malvados”, señaló Jay Ray, el padre de Dawna, en su panegírico.