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Colapso del metro de Ciudad de México fue tragedia anunciada

Autor: AP

05 May 2021

Colapso del metro de Ciudad de México fue tragedia anunciada


Foto AP

CIUDAD DE MÉXICO.- La línea elevada del metro de la Ciudad de México que colapsó la noche del lunes, matando a 25 personas, estaba repleta de problemas, y desde su inauguración en 2012 acusaba deficiencias de diseño.

Pasajeros y autoridades por igual llegaron a temer que los rechinidos y el rebote de las ruedas en las curvas cerradas que se presentan a lo largo de la línea 12 desgastaran rápidamente las vías, aumentando el riesgo de un descarrilamiento.

Pero pocos esperaban que la estructura simplemente se desplomara.

Sin embargo, una evaluación oficial de los daños que provocó un sismo de magnitud 7,1 en 2017 mostró indicios de defectos de construcción que debían haber obligado el cierre inmediato de la línea, según un experimentado ingeniero estructural.

José Antonio López Meza señaló que los defectos detectados en el reporte un tramo de acero combado cerca de donde ocurrió el más reciente accidente son factores que pudieron haber contribuido al colapso del lunes.

Las autoridades optaron por realizar reparaciones superficiales, soldar puntales debajo de las vigas dobladas y reanudar el servicio.

“Aquí en México no se atienden las cosas hasta que pasa una tragedia”, dijo López Meza, consultor de ingeniería estructural y sísmica.

Pero las autoridades no se concentraron en los defectos estructurales. Durante la última década tuvieron las manos llenas intentando evitar que los trenes se descarrilaran, para evitar lo que posiblemente habría sido una catástrofe de mayores proporciones al colapso del lunes que involucró dos vagones.

La línea 12 del metro, que tuvo un costo de 1.300 millones de dólares y es la más nueva de una extensa red que se inauguró en 1969, estaba destinada al fracaso desde el inicio. La llamada Línea Dorada tuvo un costó casi 50% más alto de lo que se había proyectado, sufrió constantes demoras en su construcción y quedó marcada por las acusaciones de defectos en su diseño, corrupción y conflictos de interés.

Un alto ejecutivo de una de las compañías encargadas de su construcción era hermano del hombre que supervisó el proyecto para el gobierno.

El escándalo obligó al cierre de la línea en 2014 —apenas 17 meses después de su inauguración—, lo que prácticamente llevó al extitular del gobierno de la Ciudad de México Marcelo Ebrard al exilio político hasta que fue rescatado por su jefe, el nuevo presidente Andrés Manuel López Obrador, el mismo que lo ayudó a llegar al frente de la capital mexicana en 2006, y resucitó su carrera política al nombrarlo secretario de Relaciones Exteriores en 2018.